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viernes, 19 de diciembre de 2008

EL CUADERNILLO

Recuerdo aquel año en que celebramos a nivel mundial, nada menos, todos los países al unísono, con zambombas, panderetas, ritos ancestrales, costumbres típicas de cada país y miles y miles de fuegos artificiales la entrada en un nuevo siglo.
La verdad es que yo no había celebrado nunca una entrada de siglo, pero aquel veintiuno era rechazado por mi subconsciente; no me gustaba. Yo seguía anclado en el diecinueve y no porque lo hubiera vivido ya que en aquel momento aún no había nacido a mi presente. Sin embargo, muy en el fondo de mi ser tenía una querencia muy grande hacia aquel siglo. La década me daba igual, cualquiera me valía; todas me gustaban.
Cuando ya la madre naturaleza creyó conveniente que naciera, salí al mundo, pero al comenzar a ver la época que calzaban mis pies tampoco me atrajo porque encontraba mucho más interesante bien los principios del S. XX, o la década de los cuarenta, pero los sesenta ni con el mayo del sesenta y ocho; me encontraba totalmente desubicado.
Un buen día, parado en una acera mientras contemplaba el resurgir de las manifestaciones, se acercó un fulano que me ofreció un cigarrillo. Ambos fumamos en silencio, ni siquiera nos habíamos mirado a la cara, no hacía falta, con los gestos era suficiente aunque intuía que era un anciano. ¿Por qué? Quizá me funcionó en aquel momento el sexto sentido. Al cabo de un rato el hombre desapareció y al volverme para buscar su rastro, encontré, justo en el lugar donde él había estado un cuadernillo; me agaché a recogerlo. Sin mirarlo, lo guardé en el bolsillo y me fui para casa.
Las calles estaban igualmente atestadas de gente lejos de los manifestantes. La navidad no gustará, pero las personas se tiran al asfalto a quedarse, seguramente, sordos para no escuchar los bramidos de su corazón. A duras penas, entre empujones, llegué a casa y una vez que me preparé un coñac, me senté en el sillón a contemplar el cuadernillo del desconocido. Me quedé un buen rato parado disfrutando del momento. Abajo, en la calle, se oía el repique de trompetas vociferando “Feliz año nuevo”. Miré el reloj, me sentía muy cansado; el tiempo se iba acabando como la llama de una vela, apenas un suspiro y volveríamos al rito de siempre: morir para nacer después.
Al fin, decidí abrir la primera hoja con la curiosidad a flor de piel, pensando, preguntándome qué misterios guardarían aquellas hojas. Sin embargo, de repente, me vino la necesidad de levantarme e ir a la nevera a por algo que meterme en el estómago. Abrí la portezuela y pillé lo primero que encontré: un recipiente con uvas; volví a mi asiento.
Leí la primera hoja mientras engullía una uva y después otra y otra, así hasta doce, justo en el momento en que la habitación se iluminaba de colores y se oía el repique de multitud de campanas. Sentí, entonces que acababa de nacer un año nuevo, yo mismo. Contemplé mis manos; ya no tenían arrugas, parecían las de un bebé. En el suelo yacían mis gafas; no las necesitaba, veía perfectamente. Ilusionado, lleno de vitalidad, emergiendo a un mundo nuevo. Me eché a reír, no cabía duda de que la vida, una vez más, se regeneraba y llegaba apretándome las ansias de saber, avanzar, cumplir mis sueños.
Volví a mirar el cuadernillo y me sorprendió comprobar que las hojas estaban vacías, no había nada. Un impulso extraño me hizo coger un lápiz, siempre escribía con lápiz para así borrar si me equivocaba y darme una nueva oportunidad de rehacer el camino, y me dispuse a escribir en la primera hoja lo siguiente:
“Los sentimientos tienen nombre de palabra y las palabras sirven para poner nombre a los sentimientos…” Ahí paré y obedeciendo a una tentación, me incorporé y me dirigí al espejo del cuarto de baño. Por más que mirara, allí no encontraba ningún ser, ninguna persona… Fue entonces cuando me di cuenta de quién era verdaderamente.
Sorprendido ante el hallazgo, me arropé con mis escasas y recién estrenadas vivencias y salí al mundo. De nada servía que renegara del tiempo que me tocaba vivir, ni el siglo que debía beber; yo mismo era el año nuevo que acaba de nacer… una vez más.

9 comentarios:

João Videira Santos dijo...

Sigo en lo camino de tu escrita...

Adolfo Payés dijo...

Y llega el otro año y espero seguir iluminando mi habitación con tu presencia escrita...

saludos fraternos

Nómada planetario dijo...

Lo bueno que tiene el final de año es la paga de navidad, días de asueto, aumento de beneficios para ciertos comercios...
El caso es que ni nosotros somos ya lo que éramos.
Besos del tiempo pretérito perfecto.

Perlita dijo...

¡Pero qué original eres, amiga! Cuando te leo, me da la impresión de que las ideas te surgen de un momento para otro con una facilidad envidiable. Ya sabes que que yo también "relateo"pero tengo que tener mi momento, mi bombilla encendida para luego desarrollar, así que cuando veo la fluidez de tu lenguaje, no puedo por menos que volverte a felicitar como tantas veces.
Feliz tiempo navideño!!

Jaume Canals Lanacemia dijo...

Por un momento pense que volvias a ser un Ángel.
FELIZ NAVIDAD

Alatriste dijo...

Para el nuevo año, espero poder seguir a tu lado, teniendo el privilegio de leerte. Un beso muy fuerte, amiga y disfruta de la Navidad. Hasta pronto.

ツ●♥♪ LUNATICA ツ●♥♪ dijo...

Que Dios te bendiga a ti, a todos los amig@s_herma@s ... ¡FELIZ NAVIDAD! Reina, para ti y tus queridos sobrinos, etc etc JOJOJOJOH. .... Jesús nos bendice reina, con este lindo cariño que se siente y que te agradezco muchísimo por vuestra amistad.

Sólo así podremos decir verdadera y hondamente: ¡Feliz Navidad! ... No podía aceptar el misterio de la Navidad: Un Dios que irrumpe en cada hogar Oh Dios, Padre de todos, que en esta Navidad santa y admirable nos has mostrado un amor sin medida.

En Navidad, nos damos cuenta de cuán grande es el amor de Dios al hombre. ... A vosotros y a vuestros seres queridos los deseo que este tiempo traiga alegría a todos por esta fechas tan preciosa... paséenlo súper bailando con todos tus seres queridos, y un venidero Año Nuevo lleno de Esperanza, Paz, amistad y Amor..

Felizzz navidad y prospero año nuevo.... De lado por que el amor de Dios no se compara con nada... FELIZ NAVIDAD...BAY

El Rincón del Relax *Beatriz* dijo...

Querida Mª Angeles, con mis mejores deseos de armonía y estabilidad interior para ti y los tuyos, recibe un fuerte y afectuoso abrazo.

Un beso.

Mayela Bou dijo...

Deseo que todo cuanto te propongas se haga realidad, y que todas esas cosas por las que te has esforzado llenen tu vida de paz y felicidad!
Que tengas un buen año!
Abrazos