lunes, 9 de octubre de 2017

IGNACIO

Mi querido hijo…

Espero que al recibo de la presente estés bien; yo bien.

Está amaneciendo y me he acordado de ti… Cada día, a esta hora, te enfundas las zapatillas y sales a dar los buenos días a esa ciudad que se despereza. Al rato vuelves habiendo cubierto la primera etapa. Te duchas y cambias el color de tu cuerpo con un traje y una camisa blanca; con maestría te miras en el espejo mientras las manos logran el nudo perfecto de una corbata que es la guinda para una presencia elegante con una chispa juvenil. Te observo desde un recodo del pasillo, me gusta mirarte desde esas esquinas que no controlas y así verte crecer sin interferir en esos minutos tan tuyos… Y pienso cómo eres, como te veo… Y sí, eres imperfecto, a veces egoísta, desordenado, tan cerrado para tus sentimientos que ni con taladradora puedo perforar lo que te duele y no dices…

¡Cuántas veces nos enzarzamos! Nuestras conversaciones son un combate de boxeo donde ninguno nos escuchamos. Nos echamos en cara hasta el calcetín que yace en el suelo mudo e ignorante ante tanta bobada de una madre y un hijo, pero cuando nos quitamos los guantes y nos bajamos del ring somos capaces de mirarnos y, aún con el orgullo herido, también nos susurramos un te quiero.

Lejos de esas manchas, tu corazón late sano, sin dobleces en tu carácter risueño. Tus ojos achinados siempre miran con tanta luz que cuando ríes parecen dos semáforos chocolate. Tus pies tienen alas, tu sonrisa es la tarjeta de presentación y eres, en resumen, tan buena gente que cuando te pienso me convenzo que como tú hay muchos y aunque paséis desapercibidos en la gran masa global, el mundo podrá despertar cada mañana con esperanza porque gente como tú hace que la vida merezca ser vivida con una enorme sonrisa.
¡Ah! Recuérdame  cuando nos veamos que nos tiremos durante un rato los trastos a la cabeza, lo echo de menos.

Te quiere… Tu madre

6 comentarios:

Antonia dijo...

Emocionante esta carta para el hijo. ¡Quién no ha vivido momentos parecidos? El amor todo lo tapa y todo lo puede.
Un abrazo y enhorabuena por provocar sentimientos.

Ignacio garcia vaquero dijo...

Como lo mas normal es no ser normal, y tu y yo no lo somos, seremos siempre la versión low cost de muchas cosas menos de lo que nos queremos.....Atentamente, tu hijo

marisa dijo...

Me he visto reflejafada completamente. Cómo si de un espejo se tratase.
Excepto el color de ojos que al leer por segunda vez he leído azules.
Añadiendo por mi cuenta como el infinito mar, cómo el cielo en primavera.
En todo lo demás. ... Te has metido, acaso, en mi piel?
Fabuloso amiga. Fluyen sentimientos y los describes con tanta maestría. ..

Reina Letizia dijo...

Estoy emocionada. Un hijo es siempre un hijo.

Besos de Reina

Macondo dijo...

Preciosa y atinada carta.

Ricardo Tribin dijo...

Paso con mucho aprecio a dejarte un cordial abrazo. Me encanta visitarte y tus visitas a mi blog.