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miércoles, 28 de mayo de 2008

EPIFANÍAS DEL DESEO

Prolegómenos, 18 de Junio

Me pregunto sin hallar respuesta por qué siempre que vamos de viaje lo iniciamos discutiendo Macarena y yo. Trato de ser comprensivo y complaciente, pero en el último momento se desmoronan mis buenos propósitos cuando la veo aparecer radiante llena de maletas. Le pregunto “¿Dónde vas con tanto trasto?”, mientras noto el leve peso a mi espalda de mi inseparable mochila donde caben un mundo de necesidades contadas y medidas y ella: tres y hasta cuatro maletas. Trato de hacerle razonar “Vamos a una isla, no hace falta que te lleves toda la casa; con una temperatura magnifica, la naturaleza y el agua serán uno de nuestros entretenimientos, ropa apenas necesitamos ¿Qué coños llevas dentro?” Miro por si se le hubiera ocurrido meter a nuestro perro Chispas, pero no; él aparece moviendo el rabo feliz y contento. Al final, lo dejo por imposible y lo que es peor: cargando con mis chismes y los de ella y así, nos encaminamos a la estación. Primero vamos en tren a Valencia y, allí, cogeremos un ferry hasta la isla.

Amanecer en alta mar: 19 de junio

Considero un pecado mortal estar en la cama mientras amanece en alta mar y perderse el espectáculo que ofrece la madre naturaleza. Salgo a cubierta y me apoyo en la barandilla mientras viene a visitarme la misma pregunta de veces anteriores cuando mis ojos han contemplado algo semejante “Tiene que existir un dios, ¿verdad Daniel?” Tanta grandeza, serenidad y belleza, es imposible que surgieran porque sí; un místico silencio roto sólo por el canto de la gaviota que anuncia que la costa está cercana.La última neblina del amanecer es el papel de celofán que envuelve a Palma ofreciendo al visitante, que llega a esas horas, una tarjeta de presentación que impresiona a su sensibilidad y a sus retinas. En cuanto se entra en su extraordinaria bahía, la silueta de la catedral te saluda y los mástiles de las embarcaciones parecen ser las legiones musulmanas que acompañan al ferry a su anclaje.
Leí en no sé dónde que Jaime I cuando arrebató en el Siglo XIII al Islam estas tierras gritó “¡Ya es mía!”y, según nos acercamos, le comprendo; siento un beso lamigoso en la cara, pero no me vuelvo, no puedo perder ni un instante esa visión que está ante mis ojos. ¿Quién me va a besar comiendo una ensaimada o coca típicas de Palma? La golosa de Macarena.
Hemos alquilado un Suzuki descapotable y nos hemos ido zumbando a buscar la hostería que está cerca de Deiá.
Observo nada más llegar que esta población no ha cambiado desde que estuviera allí Unamuno, al menos es la sensación que tengo al comparar las palabras del escritor con lo que veo: es un pueblecillo de postal al pie de unas rocas. Sus casas color tierra y coronadas de teja aparecen ante nuestros ojos escalonadas; posee una cala que se abre al agua azul y cristalina y ésta será nuestro refugio.Macarena se entusiasma al ver la casa payesa convertida en hotel rural que he elegido para nuestras mini vacaciones; con lo que es ella para la decoración, se fija hasta en el mínimo detalle “Mira Daniel está encalada de blanco y rodeada de frondosas buganvillas y parras; el porche se abre al mar y no hay sofás ni sillas sino mullidos cojines, seguro que traídos de Marruecos, no hay más que verlos”Decidimos por unanimidad quedarnos ese día retozando; ella opina con sabiduría que el descanso no va acompañado de la disciplina férrea, sino un dejarse llevar para que los sentidos despierten a la otra verdad de quienes tenemos la fortuna de poderla disfrutar.

20 de Junio, de Deiá a Valldemossa

Chopin, Darío, Unamuno y Graves, este último escritor vivió cuarenta y cinco años en Palma, nos acompañan por este paseo desde Valldemossa hasta Deiá.
En la cartuja de Valldemosa, George Sand y su amante Chopin pasaron algunas semanas en las celdas del monasterio; años más tarde lo hicieron Unamuno y Rubén Darío.Sa miranda, en Valdemossa, es un pequeño mirador desde donde se contempla las casas acurrucadas a la sombra del campanario de San Bartolomé, todas ellas de rubia caliza; la vista no puede ser más espectacular. Llevo una cámara de alta precisión bárbara, ¡lo que es la tecnología!, es casi más pequeña que la palma de mi mano; deseo hacer algunas fotos para escanearlas y mandárselas a unos amigos argentinos cuyas raíces están en estas tierras. Macarena se empeña en posar en todas las fotos.
-Macarena, ellos quieren ver el paisaje no a ti- pero se me mosquea así que la tengo de “Top model”, espero que estos amigos lo comprendan, además, mi Macarena es tan guapa que sé que no les molestará aunque, si se quitara, las fotos saldrían esplendidas. En fin…Toda la parte norte de la isla está bordeada de barrancos inconcebibles, espesos encinares y cumbres luminosas; parte de la zona costera entre Deiá y Valldemossa se puede recorrer andando por el camino del archiduque, majestuosa y magna obra peatonal realizada por el archiduque Luís Salvador de Austria para poder pasear y contemplar a vista de pájaro sus vastas posesiones. Mira tú, por donde, el tal luisito ha dejado un legado a la humanidad que no tiene precio porque es maravilloso caminar por allí.
Macarena es una romántica empedernida y pretendía que ella fuera George y yo Chopin; lo de ella tiene un pase porque no escribe demasiado mal, pero yo no me veo de pianista ni siquiera para tocar las maracas del difunto Machín; lo más cercano a tocar ha sido fregar los platos, que se me da fatal, y el cuerpo de Macarena que lo hago muy bien o, ¿demasiado bien? Los hechos lo confirman.
Clima cálido, nunca sofocante, nos sugiere un baño y, entre arañazos y golpes, hemos llegado hasta una cala que quita el hipo; lo malo será trepar lo que hemos bajado porque allí la gente que hay, ha llegado en embarcación.
Aquel lugar es lo más parecido a un paraíso: el agua es cristalina con destellos turquesas. Miro hacia arriba y está bordeada de pinos hasta nacidos entre las rocas… ¿Cómo, puñetas, saldremos de allí? Me vuelvo y no veo a Macarena hasta que me doy cuenta que alguien me saluda con la mano, ¡coño!, un chiringuito; el pensamiento de una cerveza fresca me hace casi correr y, cuando llego, me encuentro a Macarena pegando la hebra con unos alemanes, ¡ella es así!Daba pena salirse del agua; el mar era una balsa con un suave meneito que te acurrucaba. Después, hemos comido una paella con bogavante, ¡madre mía qué buena estaba!, eso sí: en compañía de los alemanes; ellos, cerveza, nosotros, un blanco fresquito buenísimo, lo que me ha hecho dar la razón a mi amigo Paquillo que sostiene que en esta tierra se hace buen vino.Poco antes de la puesta de sol, los dueños del chiringuito se han puesto afanosos a colocar mesas y sillas por la playa y ¡ha comenzado el espectáculo!
Creía haber visto dos puestas de sol únicas en su especie, pero me había equivocado. Estoy seguro que no fueron los efectos del cuba libre que me estaba tomando; mis ojos comenzaron a ver que el sol se engrandecía convirtiéndose en una inmensa yema de huevo que se dejaba mirar sin hacer daño, y cuyas gigantes garras se expandían por el horizonte. Tras de mí he oído de las cosas que más me gustan en este mundo: una guitarra española acompañada de unas expertas palmas; reconozco que el flamenco me pierde. Allí estaba uno de los alemanes tocando como los propios ángeles, mi Macarena dando palmas y uno de los dueños cantando, ¡idiosincrasia de una población sin duda cosmopolita!Lejos de la rutina diaria, tus poros absorben hasta la minúscula partícula que te roza; aquella noche, después de volver en el velero de los alemanes, hicimos el amor como no recordaba; Macarena cayó rendida. Olí su pelo disperso por la almohada preso aún como un perro en celo. Sentía la tibieza de su cuerpo y la miraba hipnotizado mientras yacía perdida en sus sueños; era el momento de la dosis diaria de soledad que todos necesitamos para encontrarnos con nuestra sombra.Me da por pensar lo mal visto que está escuchar a un hombre hablar del amor, de sus recodos y subyacentes pero, ¿por qué no?, ¿acaso dejas la virilidad por eso? O, es más bien ¿vergüenza de mostrarnos con una más de nuestras aristas? Amo a Macarena como es, por sus luces y sus sombras. Me produce dulzura, debilidad a la par que fortaleza anímica; alegría de vivir y sentir que me hace el hombre más dichoso cada vez que me mira con esos ojos entre verdes y azules, la sonrisa pícara cuando mete el dedo en la yaga. La quiero porque emana mujer por todo su cuerpo. ¿Esto no es malo reconocérmelo verdad, Daniel? La noche trae ecos lejanos del sonido Filadelfia que suena por algún chiringuito playero; vuelvo la cabeza hacia Macarena y…

21 de junio, Palma de Mallorca

Amanecimos con el primer canto del gallo; teníamos mucho que ver y poco tiempo. ¿Qué elegir cuándo esto sucede? Lo mejor, sin duda, es recurrir a una guía de pasos esenciales. Camino de Palma, paramos en Andratx, ubicado entre pinos y almendros, con casas ocres y blancas; un pueblo para un cuento. A esa hora del día, la luz era excelente para hacer buenas fotos, después de las once olvídate de la cámara, así que aproveché; un poco más adelante se hallaba Port Andratx que es una pequeña bahía cerrada repleta de yates, belleza y lujo.Madina Mayorga, como así la llamaban los árabes, tiene tantos clichés que, decidirse por cuál primero, es muy difícil así, que nos decantamos por comenzar por el toque modernista en la plaza Weyler donde se pueden ver las mejores obras de esos años; de allí, al Gran Hotel cuya fachada salpicada de detalles de inspiración medieval y, hoy, centro de exposiciones, nos fascina a los dos. Vamos penetrando por callejuelas recónditas regadas de palacetes como Ca La Gran Cristiana o Can Olesa donde nos colamos; su patio, de estilo barroco, es un ejemplo representativo de la infinidad de casas señoriales en el viejo barrio de la catedral.
-Daniel, ¿nos compramos una casa así?
-Sí, el próximo jueves me tocara la bono loto, tranquila- y a rastras sacó a mi chica antes de que me haga una operación inmobiliaria.De ahí nos vamos a La Llotja, edificio gótico, símbolo del esplendor económico de los mercaderes mallorquines del siglo XV.-¡Aaaalto! Daniel, necesito comer algo
-¿Después de la catedral?- ataco hábilmente un punto flaco suyo y, mientras ella oye misa, yo me embeleso en el arte; a través del rosetón de la fachada principal, se cuela los rayos solares otorgando un resplandor inusual, casi mágico, a la nave principal, la más ancha de todas las europeas. El baldaquino es impresionante, cubierto por un original dosel de hierro forjado obra de Gaudí.Al lado de la catedral, se encuentra el palacio arzobispal; este conjunto arquitectónico confiere al paseo marítimo plagado de palmeras, una personalidad única.Ahora, sí que vamos a reponer fuerzas, ambos estamos exhaustos; pasamos por un mercadillo callejero y, obviamente, pierdo a Macarena, no me inquieto, siempre vuelve a aparecer. Mi objetivo es una cerveza y… veo un letrero que versa “Carne con chimichurri”, me compro el periódico y me dispongo a gozar de la plaza Cuadrada, de las plazuelas más encantadoras que conozco. No he dado tres sorbos del líquido rubio y espumoso, cuando veo a lo lejos una silueta conocida; su cara no se ve, está tapada por cientos de bolsas y una estantería que arrastra con dificultad… ¡La mato!, juro que esta vez cometo un asesinato.Cautivos del tiempo, corremos con estantería incorporada antes de que nos cierren la basílica de Sant Francecs; dicen que Albert Camus se quedó fascinado por el claustro de la basílica y sus ciento quince columnas y arcos lobulados.Raspando los minutos que nos quedan, llegamos al museo Miró; son tres edificios, el tercero de Rafael Moneo… Un par de salas y nos echan; otra vez será…Nos han faltado por ver el palacio de la Almudaina, castillo de Bellver, los baños árabes, pero quizá de lo que más me lamente es de no caminar lento y pausado por las callejuelas del barrio antiguo, haber visto todos los patios y disfrutado de la decadencia modernista. Hemos caído en el error de querer ver casi todo y nos hemos perdido lo fundamental: respirar el aroma que lleva implícito cada ciudad… en fin, nos encaminamos a la plaza Gomila atestada de bares y discotecas, demasiada gente y ruido; propongo a Macarena una cena romántica como despedida en un lugar tranquilo, yo no puedo ya ni con los zapatos y la tengo que engañar de alguna forma… Me pregunto, ¿de dónde sacarán tanta energía las mujeres?

Vuelta a casa, 22 de junio

A las cinco de la mañana hemos salido zumbando a Banyalbufar para ver el amanecer en el mirador de Ses Ánimes, al borde de mar y, después, rodando, rodando, Macarena con la intuición que le caracteriza, ha visto un caminejo que nos ha llevado a una cala nudista deliciosa, ¡qué gozada es bañarse en pelotas! Nos hemos desayunado al estilo extranjero, es decir: huevos con bacón, pan con tomate y ajo, unas lonchitas de jamón, un zumo de frutas tropicales con papaya incluida y cuatro cafés; cuando comenzaba a llenarse la cala, nos hemos ido camino del aeropuerto. Por cierto, confirmado: los tíos en pelotas estamos bastante mal, comprendo que fotografíen sólo a las mujeres… El único que se salva es el David de Miguel Ángel, los demás, ná de ná.Hemos llegado a casa llenos de trastos y teniendo que aguantar los lamentos de Macarena por dos cosas: de sus tres maletas, sólo abrió una, no tuvo tiempo de exhibir todo su vestuario; y segundo, se entristece de no haber cogido un espejo imitación modernista que hacía juego con la estantería… ¿Debes de matarla verdad, Daniel?

7 comentarios:

Mónica...Cine Cuentos. dijo...

Hola Ma.ángeles... yo soy como macarena :) cuando viaje siempre llevo de más y uso la tercera parte.

Me encantó el relato... excelente.
Bsss.

Jaume Canals Lanacemia dijo...

Descubrí en ti una cronista de viajes… ¡¡¡Te has lucido!!!.

LUCIA-M dijo...

Me gusto mucho jeej yo soy otra Macarena,
!!Buenisimo!! Relato
Un besazo.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Buenos días Mónica; yo tampoco sin viajar sin mis chismes... en fin si somos así felices.
Gracias por tu visita.
Un besito

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Buenos días pollo... Don Jaume, a sus pies. ¿Qué es eso de que me he lucido? ¿Pa bien, pa mal? ¿pa qué?
Bosotes de café

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Hola lucía. Así que eres Macarena ¿Y por qué te pones Lucía con lo bonito que es el nombre de Macarena?
Muchísimas gracias por tu visita; espero que vuelvas

azpeitia dijo...

Según te leo me gustas más, volveré para seguir leyéndote, un abrazo de azpeitia