domingo, 25 de mayo de 2008

¿POR QUÉ NO?

El locutor no podía contener la risa, justo cuando la fe se estaba evaporando de sus ojos ávidos por algo bueno que leer, se paró en un renglón que le produjo una carcajada sin freno; faltaban diez minutos para que empezara el programa y estaba repasando las noticias del día: un total de ochenta y una noticias para cubrir un programa de ciento veinte minutos de duración, y su malestar iba in crescendo hasta que se paró el número setenta y nueve.
Con profunda concentración había leído todas, su deber era contar a los oyentes qué había pasado durante las últimas horas. El noventa por ciento de la población se despertaría con la nube del sueño pegada a sus sentidos; era consciente que apenas enterarían lo que una voz anónima les contara, y también estaba seguro que el sopor desaparecería instantáneamente en el momento que anunciara algo tan terriblemente escabroso como que habían encontrado paseando a un cuerpo sin cabeza, por ejemplo. La población infantil no se inmutaba ante estos hechos, incluso provocaban en sus imaginaciones nuevos juegos, pero en la gente de edad, aunque ya se estaba habituando a oír y ver de todo, sería una reacción convulsiva; el país entero, hasta el currito de turno que pone ladrillo a ladrillo a la mansión del rico, estaba profundamente preocupado por la situación actual. Nadie se sentía ni ajeno ni seguro, incluso en las escuelas, que parecían estar enderezando su política educativa, enseñaban diariamente a los hombres del futuro a coger un periódico y leer entre líneas: se hablaba, se comentaba y se jugaba, sobre la nueva realidad.
Todas las noticias eran a cuál más deprimente; poco a poco nos estábamos volviendo insensibles, huraños, escépticos y proclives al pasotismo.

Al terminar su carrera, Oscar estaba lleno de proyectos e ilusiones; eligió los estudios que le permitirían en un futuro ahondar en todas sus inquietudes, pero la vida le demostró en su transcurso, que no era tan fácil. Hubo de coger trabajos que nada le aportaban, viajó a donde no quería en busca de noticias absurdas, trabajó con profesionales que sabían menos que él hasta que la insatisfacción llenó de tal forma su ser que, un buen día, tiró todo por la ventana. Con una pequeña mochila al hombro y sus escasos ahorros se largó a perderse entre las gentes; necesitaba imperiosamente enriquecer su espíritu de olores, texturas, sabores y sentimientos... y, cuando la barba cubrió su faz, volvió. Oscar, ahora, trabaja en una pequeña cadena de radio muy poco conocida aunque sus accionistas son gente con poder, pero éstos están tan entretenidos en otras guerras que a los once trabajadores que están en Cadena Caracola les ignoran por completo; mucho mejor para ellos piensa Oscar, la libertad de expresión y acción es muy importante en este oficio.Sabe lo que quiere, no es protagonismo sino objetividad. Conoce la voz de la calle y desea darla aquello que necesita: sensibilidad, crear opinión, información y aunque sea, una mínima cultura a quien no tuvo oportunidad. ¿Esto es posible? Se pregunta continuamente.
Cada madrugada, cuando suena el despertador, lanza un suspiro al vacío y desea con todas sus fuerzas que una ola de inspiración llegue a su cerebro para continuar con su sueño.
-Oscar, faltan tres minutos para comenzar. ¿Estás preparado?
-Sí, gracias. Por favor, hoy vamos a comenzar no con mi voz sino con la canción de Manolo Escobar "Mi carro".
-¿Qué dices, tío?
-Quiero algo pasado, alegre, estridente y lo suficientemente conocido.
-De acuerdo, tú sabrás.
La decisión está tomada. Coloca las noticias en orden de importancia y enciende un cigarrillo.
La música de Manolo Escobar rechina en los oídos de Natalia y Juan. Bostezando se levantan y unos buenos días queda perdido en la habitación. "Mi carro" sigue sonando como si le fuera en ello la vida mientras se lavan la cara.
-Buenos días España. Mientras tú dormías en los brazos de Morfeo, alguien desconocido ha osado decir "¿Por qué no?"Esta es la noticia más importante acaecida en las últimas horas en el mundo ¿por qué no decir a la vecina del tercero C que es una cretina? ¿Por qué no, hoy irme a pasear en vez de aguantar al pesado de turno? ¿Por qué no plantar una semilla en los ovarios de mi novia? ¿Por qué no irme a tomar una cerveza con mi amigo?...
-Natalia ¿por qué no nos volvemos a la cama y te doy esos masajes que tanto te gustan?
-¡Una idea excelente Juan!

7 comentarios:

LUCIA-M dijo...

Pasaba por aqui y hice un alto en tu blog . solo para decirte que me encanto.
todos, y este ultimo
no se puede decir mas. de la realidad con poquitas palabras.

!!Felicidades!!

Un beso. feliz Domingo para ti.

Jaume Canals Lanacemia dijo...

¡Lastima que su carro se lo robaron! Pero ¿por qué no se espera la novia a casarse antes?.
¡Una idea excelente juan!

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Jaume, jajajaja, eres la caña.
Digo yo que no se esperan a casarse porque no pueden comprar un piso, porque el alquiler se desmadra porque a veces no se está preparado para fundar una familia. O porque no les da la gana. Yo qué sé, jaume. Cada día entiendo menos todo y un buen día voy a descubrir que el todo se me terminó y me he vuelvo rematadamente loca y entonces, sólo entonces, comenzaré a vivir, ¿no?
Se te ha quemado el café?

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Buenos días, Lucia: muchísimas gracias por pararte aquí.
Un saludo y que termines bien el domingo, es tan corto...

amor dijo...

un por qué no a tiempo hace la vida mejor

amor

Caminodelsur dijo...

¿por que no....? me ha gustado mucho ese frase y por que no ....

genial relato María Angeles.


abrazos de bicho sureña

Anónimo dijo...

Por casualidad he pasado por tu casa y me parece que tienes tienes
una manera de transmitir increible.
En tu relato se ve que no siempre llegamos donde esperamos pero siempre dejando la puerta abierta a
una brizna de esperanza.
Se nota que lo haces desde el corazón.
Laina.