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domingo, 12 de octubre de 2008

HISTORIAS DE CADA DÍA

Mediados de diciembre, 2003…

Anita corría feliz por las calles. Hasta los copos de nieve que comenzaban a caer, le parecían un motivo más para agradecer al Señor por el giro que había dado su vida. Sólo le faltaba que la SS le avisara cualquier día de que había un trabajo para ella. Mientras, administraba con riguroso cuidado sus mínimos ingresos –apenas 200 euros mensuales-, pero no olvidaba que su dicha era, en parte, gracias a una asociación de mujeres anónima a la que acudió buscando ayuda, un año atrás, cuando era víctima, una más de las santísimas que había, de la violencia doméstica.
Entró en el portal y con voz cantarina saludó a un vecino que ni contestó, “qué más da”-pensó- y subió precipitadamente los cuatro pisos. Según entró, encendió la televisión.
Antes de reñir con su hermana Patricia por las cuatro pertenencias que dejó su madre al morir, ésta le regaló la televisión en blanco y negro que estaba en la casa de sus padres. Su hermana nunca supo que fue el mejor obsequio que la pudo hacer. Daba igual que las imágenes no salieran en colores ni siquiera su reducido tamaño, para ella era la memoria de sus progenitores, el nexo de unión al mundo exterior. Las voces que salían de ella acompañaban en sus largas horas de soledad, quienes también habían contribuido a recordarla que había otra vida después del dolor.
Ahora no tenía nada, pero sí lo esencial: esperanza y paz.
El ayuntamiento corría con gran parte del gasto de la buhardilla, el resto lo pagaba ella -30 euros- al casero. De todas formas comenzaba a barajar la idea de que podría limpiar casas, de hecho tenía varios periódicos donde venían anuncios.

Se calentó un poco de café en el infiernillo y se sentó a escuchar al doctor Casares que hoy hablaba de de la hemiplejia infantil. Ella estuvo una vez embarazada –recordó-, pero perdió el hijo a causa de las primeras palizas… Movió la cabeza en ademán de desterrar aquellos pensamientos y se topó con la bolsa que había traído. En la tienda de la esquina compró dos regalos de navidad; sonrío satisfecha y cambió de canal… salían los primeros anuncios navideños.


22 de diciembre, 2005…

-¿No oye, usted? Le digo yo que es la televisión o la radio; ahí dentro hay alguien.
-¿Y si tiramos la puerta?
-No, mejor llamamos a la policía.

No costó mucho al agente echar la puerta abajo. La televisión estaba encendida, una taza de café rota en el suelo y una pila de correo se acumulaba frente a la puerta. En un sillón yacía un cadáver; en su regazo permanecían dos pequeños paquetes envueltos con papel de navidad.

Días después, gracias a pruebas dentales, se identificó el cadáver. Pertenecía a Ana María Rosales Huertas, fallecida, calcularon, dos años atrás.

-¿Quién nos iba a decir que vivíamos con una muerta, verdad?-comentó un vecino a otro después de leer a noticia en la página de sucesos.
-¡Va!, no somos nada, Ceferino. Esta casa es vieja, sucia y muy ruidosa, nunca hubiéramos sospechado que el mal olor y las voces provenían de esa desgraciada.
-No hay humanidad, Tomás. Ya ves, nadie si interesó por ella en todo este tiempo…
-Murió olvidada por todos, Ceferino, hasta de nosotros. Hoy en día esto no debería suceder…

7 comentarios:

Regalos de Navidad dijo...

Este no me ha gustado mucho, tienes otros mejores. Me parece que fuerzas todos los retazos tristes para obtener un resultado triste. Ánimo y adelante, tienes relatos muy buenos

Jaume Canals Lanacemia dijo...

¡Dos años sin pagar! y nadie le corta la luz y ni el caseo va a cobrar...
Incongruencias en tiempo de esperanza y paz.
Un abrazo.

Perlita dijo...

¡Ay...!¡¡Qué pena!!Lo cuentas muy bien pero...Desgraciadamente esto ha pasado y lo triste es que volverá a pasar.
Un abrazo.

Ricardo Tribin dijo...

Muy buena manetra de narrar mi muy querida Ma Angeles, con un final para Ceferino, tal y como el lo fraguo.

Un abrazo especial

Oso conocido dijo...

Desgraciadamente, sucede!
cruel y descarnado relato Mª Ángeles!

sabes?
aborrezco la violencia en cualquiera de sus formas, pero más,
la domestica...y lamentablemente día a día hay más víctimas que sufren este flagelo.
Varias veces toqué este tema en mi blog.

Espero estés bien Mª Ángeles !!!

Muchos saludos!

Oso

Oso conocido dijo...

me olvidé llevar tu link para mi blog,
lo haré mañana.

Julia dijo...

y porque se ha muerto...? ya vivia sola, no?