domingo, 16 de noviembre de 2008

EL MUNDO DE SOFÍA

Sofía quisiera ver a todos los hombres muertos, pero antes de morir, desearía que sufrieran lo mismo que ella ha padecido por ellos.
Son sus fantasías nocturnas, bien sabe que eso es imposible, y su despecho no la deje caminar en la vida perra que le ha tocado en suerte. Está estancada en un día y una hora, y las noches las pasa en blanco rumiando su venganza.
Hoy ha sido de esos días grises, aunque la jornada amaneció azul, en que no deja de llorar y compadecerse por su mala fortuna. Se mira al espejo y dice “Lucía eres una cretina con ojos de rana” y sigue vagando por su universo aciago.

Despertó animosa y pensando que sería un día distinto. Se casaba una de sus amigas y saldría de la rutina. A Sofía la gusta la gente, vivir sus cuitas, reír y gozar de las pequeñas cosas, pero es que no la sale una a derechas, todo se tiene que torcer por el camino: la lluvia que cae torrencial que no la deja conducir… Llegará tarde a la ceremonia. Las prisas le han jugado un despiste y ha olvidado el papel que ha de leer en la misa. La cámara de fotos se ha petado y ni para tras ni para delante…, y era nueva. El vestido la hace demasiado flaca y no la esconde las carnes que se van descolgando. Tanta peluquería y su pelo parece las plumas de un pavo remojado. No quiere fumar y la ansiedad la juega una mala pasada. Necesita tomar un café, comprar tabaco y apenas tiene dinero para echar gasolina. Está llena de deudas y se pasa el día haciendo horas extras para saldar aquello que no es suyo.
… Lo sabía, la ceremonia ha comenzado y ha de subir al altar. Las piernas se niegan a dar un paso y su voz ha enmudecido… Y el sacerdote comienza a hablar del amor, ¿qué sabrá él de esa desgracia? Porque el amor es una tortura…, pero nada que ver cuando el cura se pone a dar la charla de los divorciados, ¿acaso no tienen derecho a vivir? ¿Se piensa que ellos desearon un divorcio?... Sus ojos no pueden más y las lágrimas acampan en libertad sobre su rostro. Siente un codazo, es Virginia que se da cuenta del mal trago que Sofía está pasando… Que la deje en paz, necesita aliviar sus penas, olvidarse que otros son felices, pero Virginia insiste, la sonríe, la besa en la mejilla y Sofía aún se siente más desgraciada.
¡Viva los novios! Lo escucha entre la nebulosa de una algarabía en la que ella se siente ajena, pero se obliga a salir de sus mundos y poner buena cara.
¡Que se besen, que se besen!... Ella recuerda, el pasado en ese momento es presente para ella. Recuerda su vestido de princesa, su mirar embelesado, lleno de amor… Y rompe a llorar en una esquina donde nadie la ve… La pesada de Virginia vuelve a la carga con una cerveza en la mano “¡Bebe!” Sí, quizá el alcohol la haga olvidar…, pero no puede, ha de conducir. Virginia insiste que de ahí a que se vaya, han de pasar horas y bebe a duras penas un líquido que no quiere. Pero así es su vida, no quiere nada de lo que la pasa y con todo ha de apechugar. ¿Hasta cuándo?
Ve a una de las invitadas que muestra con orgullo a una niña casi de la misma edad que su pequeña lucía. A su lado un hombre amoroso que mira a la mujer y a la criatura con orgullo… ¿Quién tiene Sofía para que la mire con amor así como sentir el orgullo de su pequeña lucía? Nadie. Ella sola tira de su carro aunque muchas veces sepa que no puede o que no sabe el atajo para salir. Pero se lo inventa, ¿qué otra salida la queda? Ninguna.
Virginia la da un codazo que la saca de sus elucubraciones más pesimistas “¿Has visto que chicos más guapos” A Sofía le han dado ganas de escupir, primero a su amiga, después, a ese grupo de hombres que lucen como pavos.
El brindis, el baile…, quiere salir corriendo. Además, ha llamado a su madre, y Lucía tiene colitis. Así lleva dos semanas, aquello no se corta y la niña cada vez más flaca.
¿Alguna cosa más? Siente opresión en el pecho cuando la novia se le acerca. Ambas se abrazan y la susurran al oído “No puedo ser más feliz”… ¿Y yo? Se dice despechada, pero el rostro de la novia puede con sus tristezas y recuerda una vez que ella también lo dijo.
Su amiga Sara viene hacia ella con un tipo de la mano. Dice que es su novio. Le mira de arriba abajo y no puede reprimir una mueca de desprecio. Su porte es tan chulo como el de Mario, el hijo puta que la ha amargado la existencia. La dan ganas de decir a Sara que ande con cuidado si no quiere pasar por lo que ella está padeciendo. Pero se dice “¿Para qué? Déjala que se estrelle ella sola”… Nadie podía sospechar que Mario, hombre tierno, decidido y complaciente, fuera a resultar un cabrón que después de casarse se fuera con todas las que pasaban por su lado. Claro, ni ella una ingenua que no viera más allá de unas verdades que en realidad eran mentiras. Y que nada más comunicarle que ella estaba embarazada, saliera corriendo y no volviera a saber de él. Allá la dejó tirada, llena de trampas a pagar que no sabía de su existencia.
Ya había pasado año y medio y cada vez… más dolor, mas coraje, más rabia.

… Al fin ha terminado la boda y Sofía arranca el coche. Ahora no llueve, pero ella llora y llora, se siente tan tirada, tan sola… ¡OH, dios mío, el coche echa humo y ella sin saber de coches! Para y aún llora más. Todo su cuerpo tiembla. Pasa un buen rato en la carretera y decide arrancar.
A duras penas ha llegado a casa. Lucía duerme dulcemente y Sofía desearía… que en su mundo, de una puta vez, brillara el sol alguna vez.

8 comentarios:

Mónica dijo...

Hola ma.angeles, que tristeza, por dios!!!! lamento todo lo que le ha pasado a esa pobre de tu cuento... lo viví con ella. Exclelente,

bss, mi querida amiga, que lindo ecribes.

Jesús dijo...

me ha gustado, repetiré.

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Buen relato, espero que nadie tenga tanta oscuridad en su vida que no es capaz de disfrutar una alegría de sus amistades.

si eso sentí es que buen relato y engrana al lector en él.

Ten invito a leer también mis relatos y cuentos que están el blog adjunto de: "cuentodeensueño" a ver que te parecen.

Un abrazo y gracias por tu visita a mis letras.

Ricardo Tribin dijo...

Querida amiga Ma. Angeles,

Lucia y Sofia las cuales te han inspirado nos dejan un relato como todos los tuyos : MAGNIFICO...........

Te dejo un beso con muchisimo aprecio..

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Por aquí visitandote y dejandote un saludo. al mismo tiempo que veo tus cuentos
Un abrazo

Perlita dijo...

Mª Angeles, me maravilla la facilidad que tienes para meternos dentro de la vida de esas personas que tu magnífica imaginación nos presenta.
Quizás por eso, me he angustiado con la vida de tu protagonista, tan amarga, tan sin ventanitas de esperanza y me he angustiado, porque has logrado traernos muy bien los hechos como una realidad palpable. Desgraciadamnete, hay muchas mujeres así y...el caso contrario, también, aunque sea más raro, que sé de hombres que lloran el abandono sin más explicaciones y que como está "feo" llorar...¡ni te cuento cómo lo pasan!
Un fuerte abrazo.

El Rincón del Relax *Beatriz* dijo...

a mi me dio pena :-(

Por todo lo demás ya sabes un gustazo leerte!

Te dejo un relajante abrazo!

amor dijo...

me gusta mucho más tu faceta narradora de este blog que la que muestras en lola, aquí te siento más tú