sábado, 10 de enero de 2009

MUJERES EN LA SOMBRA

Aquella mañana de un domingo del mes de julio de 1999 nada hacía presagiar sino un sol esplendido en mi vida.
Me encaminé con paso decidido a trabajar. En mi cara, como siempre, había pintada unaesperanza. A la vuelta de una esquina me esperaba un futuro inminente retratado en dos hombres de tez oscura, les recuerdo muy bien. Parecían unos trabajadores de regreso al descanso ganado apulso después de una noche de servir copas. Eso, al menos pensé y oal verles. Me equivoqué. Sus ojos eran balas, sus manos, cuchillos que partieron mi cuerpo en mil cristales.

Aguanté mis horas con la serenidad que a veces da la inconsciencia, la incredulidad. Después, el armazón de mi existencia se desplomó como el terremoto que derrumba edificios. Cogí unas tijeras de cocina y corté mi pelo, mi hermoso vestido depétalos multicolores y caí en el silencio, en mis miedos perpetuos.
No salía a la calle. Mi palabra enmudeció. Los hombres, mi terrormás constante. El sexo, un calvario solitario. La sombra alargada de la inseguridad lleno mis actos más cotidianos. Un odio afónicoenraizó en mi ser, más fuerte que los sentimientos puros que perdía quel día. La tristeza fue mi dueña y señora.

Corría el mes de noviembre, paseaba sin rumbo cuando un hombre se dirigió a mí. Me puse a chillar. La calle, la gente, todos pararon a observar a la loca que desgarraba sonidos inciertos. A duras penas pudieron calmar mi angustia. Aquel extraño, con una amabilidad exquisita, arrastró a mi persona hasta un bar cercano. Con dulzura y una ternura ya olvidada, me tendió un vaso de agua. Me miraba; yo me vi en sus ojos, lo juro. Por brevísimos instantes sentí paz y quise cerrar los míos y dormir, omitir mis pesares. Luego, volví a mi presente inmediato.
Sabía que debía buscar ayuda, sin embargo, seguí apalancada en el mutismo, pero no olvidé la pregunta que me hizo aquel hombre: "¿Has probado a volcar las fobias en papel?"

Sus palabras me persiguieron hasta que una noche de insomnio, me levante a deambular por la casa. Las sombras de las luces aún más hacían temblar mis fantasmas. Logré llegar hasta una hoja en blanco.Tomé un lápiz entre mis dedos torpes y… me descubrí.
Quizá, mi historia no sea tan terrible como la de otras mujeres. Para mí es atroz.
Han pasado cinco años, estoy bien. Sé quien soy. También sé la mujer que fui alguna vez y que jamás regresará. Permanece en la sombra…Tengo la certeza que la memoria no olvida.

8 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

La memoria no olvida, sobre todo los momentos difíciles que se encuentran en la vida, como muy bien los plasmas en tu post...

saludos fraternos un abrazo

Cristina dijo...

Ais... el poder de la escritura... maravilloso, mágico y a veces algo peligroso... pero si... "volcar las fobias en papel" siempre da resultado y quemarlas después más.

Un abrazo

Cristina

Punto y Coma dijo...

La memoria no lo olvida, no. Es algo así como eterna. Pero a veces nos da una lección. Muy bueno el relato. No cambio nada. Un saludo!

estela dijo...

Muy buen relato. Es cierto, la memoria no olvida, aunque, en este caso, podría ser un poco mas comprensiva, ya que el recuerdo causa tanto dolor.

Un abrazo.

JAVIER dijo...

Tienes un blog intresante, con historias que te atrapan con facilidad.
El pasado ya es historia y lo que importa es hacer del presente un recuerdo bueno para el futuro.

Saludos desde Japon.

amor dijo...

pero más adelante hay luz, verás

calamanda dijo...

Tienes razón:La memoria no

olvida.Yo creo que en nuestro

presente, siempre está presente

nuestro pasado. Saludos.

Perlita dijo...

Deseo que todo sea literatura, amiga. Por mucho que se vuelquen las cosas al papel...
Muchos besos.