lunes, 12 de enero de 2009

ERÓTICA MUY PERSONAL

Los velatorios no son sólo desagradables sino pesados. Saludos a caras anónimas que se unen a un dolor que no es suyo. Familiares que apenas conoces, amigos y plañideras. Todos revueltos con un mismo fin: acompañar al finado y sus descendientes en el trecho de la despedida inevitable. Una vez acabado, vuelves a la normalidad de tu vida sin ése o ésa que se ha ido para nunca más volver. Cierras la puerta de la casa, respiras hondo, te pones una copa y pierdes la mirada en el espacio. La gramola de la memoria se pone en funcionamiento, esta vez sin orden, pues sólo hace remembranza en las estampas insignes de tu pasado con la persona que acaba de partir.
Cuando has superado el punto de melancolía por la ausencia deldifunto, te pones a organizar el espacio material. Cúmulos de efectos personales inservibles para el que ya no está y el que quedó, ¿paraque quiere toda esa morralla? Coges bolsas de basura y tiras una vida. No piensas en lo que haces. Una mecánica te induce a ese comportamiento hasta que… algo te hace parar: un instante efímero que se convierte en eterno. Un paquete cerrado pica tu curiosidad. Buceo en él...

El comienzo
"Su manera de andar me hechizó. La forma de mirar me cautivó. Su vozme incitó, su olor me perdió"Aquella tarde, la abulia podía conmigo. No tenía pensamientos para perderme en ellos ni fuerzas para levantarme de aquel viejo sofá. Sólo el último rayo de sol de aquel día de invierno hizo que despertara de la inconsciencia para dar un paseo desorientado entre multitudes anodinas. Mis momentos eran patéticos, una encrucijada en el camino. Llevaba varios meses decidiendo si daba el paso o no. Por una parte estaban los niños, por otra parte, ella. Buena, tierna, pero la monotoníahabía acabado con la mecha y las brasas estaban a punto de extinguirse.Me faltaba honestidad, garra para plantear la situación. Hubo de ser Gloria quien me ayudó a decidir. Esa mujer era una combinación letal a base de energía, sensualidad, misterio, complicidad y desinhibición. Juro que no estaba embriagado ni fumado. Mis constantes vitales estaban limpias de cualquier sospecha cuando ella apareció moviendo su anatomía. Nada más otear el panorama, la deseé. Fue muy sencillo el acercamiento y me demostró que la inteligencia no es sólo cuestión de masa cerebral. Con ella me di cuenta de muchas cosas que jamás me había planteado hasta ese momento: mi pareja presentaba una disfunción difícil de superar. Me aburría soberanamente en la cama con ella. Es más, con Gloria me percaté que nunca gocé del sexo hasta conocer lo que podías ignificar la seducción, la iniciativa, esa creatividad que Gloria daba a cada momento que pasábamos juntos. Muchos pensaran que conocer a una mujer en la calle, que apenas has mediado dos palabras con ella y, te vas a su cama sin saber si sus sábanas están limpias o sucias, puede ser una mujer airada decarácter y de principios. Si hiciera ese juicio erraría por completo. Las apariencias son sólo eso, apariencias. Dentro hay mucho, muchísimo más.Pasamos tardes enteras de aquel largo invierno que se me antojó comoun suspiro, perdiendo el tiempo en cada centímetro de nuestra piel, descubriendo qué sensación guardaba cada recodo del área corporal decada uno. Me instruyó que era más importante disfrutar recorriendo el camino que llegar a la meta. Sí, Gloria puso puntos suspensivos al más álgido clímax que un hombre puede alcanzar. Aún me viene a la mente sus labios, como yo acercaba los míos y me paraba en el borde hasta sentir su respiración que como el motor de un coche se iba acelerando. Primero les mojaba con la lengua muy lentamente, sacando todo su sabor. Después iba ralentizado hasta uno de sus lóbulos y ella se encogía. Un estremecimiento que le inducía a atrapar mi boca con la suya, y así, pasar horas perdidos en ellos. La libido sexual de cada uno se había disparado, pero cuando uno de los dos notaba que no podría aguantar más, el otro paraba en seco. Nos mirábamos como si quisiéramos grabar la imagen de quien teníamos frente a nosotros en las retinas para siempre. Posteriormente, de nuevo empezábamos a recorrer el camino con talternura, respeto y pasión, que tiemblo de emoción al rememorara quellos días.
Me río de la letra "G" tan manida, utilizada y estropeada. Existe, claro que sí. Ella lo guardaba en sus oídos. Cuando yo le susurraba, le suspiraba, su cuerpo se convertía en un volcán. Mi "G" se hallaba en la parte interior del muslo. Su palma pasaba fugaz por allí sin querer queriendo y desaparecía. Cuando estaba desprevenido volvía para quedarse eternamente en mí…"

En este punto he parado. Siento una sensación extraña. Creo que he violado, vulnerado la intimidad de un muerto, su secreto mejor guardado. Una lástima ha recorrido mis fibras más sensibles ¡Ahora entiendo tantas cosas! Cuando él se sentaba en este sillón, apretando en los puños algo que no se veía. Cerraba los ojos y una sonrisa se dibujaba en su rostro. Era una especie de ritual, que un invierno tras otro repetía entardes olvidadas, pero que en mí se quedaron grabadas. Hay un bulto pequeño que dudo en abrir o dejarlo sellado para siempre… sucumbo.

El final
"Hoy, he cogido tus prendas más íntimas y como ladrón que atrapa el botín más codiciado, he salido huyendo del dormitorio.Te imagino al despertar; vas a la ducha, te estiras, retuerces tu cintura y envuelta en un ensueño, dejas que el agua roce tu piel quees sólo mía. A continuación, vuelves a la habitación y buscas tu braga de encaje color visón; el sujetador transparente que desvela esos pezones tantas y tantas veces mordidos y sobados por mi lengua reptil. No los encuentras, pero sí hallas una nota manuscrita por mí. Te digo que te amo, que nunca desearé a nadie más que a ti. Soy uncobarde pero estate segura que siempre te seré fiel; me voy y novolveré ninguna tarde más. Vuelvo con Ana, se lo debo. Poco le puedo dar, pues todo mi ser es tuyo pero así son las cosas, la vida y los hombres. Daré a esta mujer silenciosa, fiel y cariñosa otra faceta del amor.
Muchas veces he releído tu receta del sándwich de plátano; aquí está entre mis manos esperando que algún día me decida:"Quite la corteza de pan; unte de mantequilla toda su base y espolvoree de azúcar. Pele el plátano muy lentamente y córtelo en rodajas… muy finas. Canela, jengibre y sal. Unas gotas de nata serán suficientes. Gratine al horno hasta que se caramelice"Acabo de tener una erección.¡Gloria, Gloria!..."

He buscado la dirección en el callejero y me he ido. Ha sido fácil encontrar la casa. Mi mano ha temblado cuando he tocado el timbre.
-Buenas tardes, ¿Gloria Martínez?
-Sí soy yo.
-Soy Javier Pereira, hijo de Juan Pereira, ¿le recuerda? Traigo un paquete para usted. Mi padre me encargó que se lo entregara personalmente.

4 comentarios:

JAVIER dijo...

Que bello relato.

Saludos desde Japon.

Adolfo Payés dijo...

Exquisitos versos relatos que me cautivaron desde el inicio sin detenerme hasta el final...

hermoso


saludos fraternos

calamanda dijo...

¡Qué hermoso es el relato!

“Los que sueñan de día, conocen

muchas cosas que ignoran

los que solamente sueñan de noche”

-Edgar Allan Poe-

Ricardo Tribin dijo...

Querida Ma. Angeles...

Que bien escribes y que regiamente adornas esta historia de sensualidad, y hasta de muy buen humor.

Gloria sabe bien como llamar la atencion..

Un beso..