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miércoles, 31 de marzo de 2010

MANOS DE FE

Amparo tiene la vista cansada; son muchos años colgando imágenes en sus ojos del color al caramelo hecho a conciencia. Un mechón dorado cae por su frente. El resto es plata, no hay dinero para tinte. Desde que terminó la navidad está ahorrando. La pensión es chiquita y su pasión desmesurada; no queda más remedio que hacer recortes.
Se acerca a la ventana, la luz es tibia y engrandece las puntadas con más nitidez. El aroma de azahar anima la costura; ya falta poco. Sus dedos arrugados titubean, también en ellos cae el peso de los años, pero hay ilusiones, amores que no pasan. Ahí siguen vivos para dar a los suyos lo mejor de sí misma. Sólo faltan los botones y la túnica estará terminada. Después, un toque de plancha y la quinta generación estará preparada para salir y manifestar su fe, ésa que se ha transmitido de padres a hijos.
Ayer rompió el cerdito de barro, hizo montones en monedas desmenuzadas y se fue al mercado. Hace recuento de enseres para que no falte de nada. Cocinará a la antigua usanza como la enseñó su abuela; puchero y fuego lento humeando las paredes de la escalera y cuando lleguen los vecinos dirán “Amparito prepara ya su Semana Santa”. Espera con cariño el regreso de los que partieron, pero que siempre vuelven a sus calles, a su vida pasada porque el que es de Sevilla, nunca olvida su tierra.
Ha comprado bien de sal y el barreño ha salido del zaguán. Los chicos volverán con el aliento seco y el pie cortado, pero Amparo estará esperando; ningún cofrade de los suyos se verá falto de consuelo y descanso.

Amparo cose, cose y cose, mientras la tarde cae, y el azul pavo del cielo ilumina Sevilla. Mañana es viernes de Dolores, ha de bajar a la Virgen; es camarera de su Señora, y ha de acicalar la blonda de oro que sirve de remate a las manitas de su virgen. Planchar las enaguas y, si es menester, sacar el brillo de la plata… Ay si su Paco viviera, cuánto le echa de menos. Pasear de su brazo en la mañana del jueves Santo por la calle Sierpes, y sentir su mirada de soslayo mientras roza la blonda de su mantilla. Esperar su regreso por la plaza de la Alfalfa a esa hora en que la luz que duerme y despierta mientras el Cristo gitano es vitoreado en el barrio… ¡Ay, Paco! Qué pronto te fuiste.

Amparo siente el ruido de una llave en la puerta y, a continuación, la alegría de su hija Macarena “Madre, Madre, dicen que en el Gran Poder dejarán entrar mujeres de cofrades, ¿tú crees que será verdad?” La carita de Macarena es luz, el rayo de su Paco en cuerpo de mujer. Amparo sonríe mientras deja la costura, aprieta a su hija con los brazos perdidos en hollejos; huele a bacalao y espinacas… “Macarena, bajemos a la calle, ya es primavera en Sevilla, ya es Semana Santa”

6 comentarios:

Juan Julio de Abajo dijo...

Para mis ojos y mi sentir, no hay nada más grande que el recuerdo del amor que el camino emprendió; que se espiritualice en la muchachita como una prolongación de lo bienaventurado. ¡Qué gran poder tiene la fe y las tradiciones autóctonas, que todo sacrificio y esfuerzo es poco para regocijarse con el corazón vivo y el alma fervorosa!

Si es primareva como estación del año, ya es cálido verano en la Semana Santa española.

¡Sevilla será un fulgor de ojos iluminados por lágrimas de emoción!

Un abrazo y un beso con cariño de amigo.

JULIO.

bixen dijo...

Trabajé en la "Cofradía de Pescadores de San Pedro" (la empresa más antigua de Guipúzcoa (más de V Siglos)), en Hondarribia. Ni allí, ni en Irún (mi pueblo), permitimos que desfilen las mujeres en las Fiestas Patronales (secundados por el Tribunal Supremo). Son conmemoraciones de revistas militares que tienen a una cantinera por barrio como protagonistas y el aplauso femenil (madres, tías, novias y/o esposas), mayoritariamente, del público, hacia el también consorcio en compañías.
Ellas todas, viéndoleslas sus vestidos blancos, pañuelo y boina roja, son el verdadero desfile.

"Lo que é... é"

Albino dijo...

Amparo es una auténtica heroina y merece que se cumplan sus deseos.
B esos

calamanda dijo...

Estimada amiga, es muy bello y no
sabes los años que llevo pensando
lo mucho que me gustaría ver trabajar a una camarera de La Virgen.
No podía faltar la comida...me
contaron que en Jerez cuando hablan
de hacer la comida, hace tiempo,
siempre se referían al famoso
puchero.
Y creo recordar que me parece que
nunca te he dicho que mi primer
nombre es Amparo.

Espero que hayas disfrutado de unos
felices días...yo ahora también
deseo eso para mí.

Un abrazo.

Juan Escribano Valero dijo...

Hola María de los Ángeles: Amparo es una eroina como tantas y tantas pesonas que luchan en la vida con amor. Yo no podía dejar esta fecha sin visitarte a pesar de que además de haber estado pachucho, mis nietos, especialmente Nachete, me han tenido alejado del ordenador, pues a mi mujer no hay quien la saque de casa de nuestra hija, por lo que no he podido visitar a los amigos con la frecuencia que me hubiera gustado, hoy lo hago para desearte que tengas unas muy FELICES PASCUAS.
Con todo cariño un fuerte y fraternal abrazo

José Ignacio dijo...

Creo que has elegido el mejor marco posible para tu relato.
Sevilla, ciudad de contrastes, que pasará del luto a la feria de abril.
Macarena y Triana, unidas, iluminando la misma noche.
Feliz pascua.