Vídeo promocional de Mujeres descosidas

martes, 1 de febrero de 2011

MENTIRAS

-Tú dijiste…

-Yo no dije nada, Paloma.

-Sí, sí que lo dijiste. Mencionaste que todos los hombres son iguales.

-Y lo son. Simplemente constato una realidad.

-No, no lo son. Pedro es distinto.

-No es distinto al resto, te lo aseguro.

-¿Y tú qué sabes? Todos tenemos una verdad oculta o, tal vez, no se ha puesto nada a tiro.

-Jamás me sería infiel, Pedro, Gisela.

-Quizá ya lo haya sido y tú lo ignores, Paloma.

-Lo que a ti te pasa, Gisela, es que como a ti sí que lo fue Germán y Gustavo, piensas que los demás lo son.

-Y, ¿Macarena? ¿Qué la pasó a ella? ¿Recuerdas a Teresa, qué fue de ella?

-No me compares, son casos distintos. En unos nunca hubo amor. En Teresa, él era un maltratador. Y, en otros, yo qué sé…

-¿Ves? Tú misma no tienes respuestas.

-No, lo que pasa es que cada vida es distinta con diferentes circunstancias, Gisela.

-¿Y tu madre? Y, ya ves la mía, aguantando toda la vida desprecios, infidelidades, desaires…

-Gisela, estás amargada y no entiendes que otros sean felices.

-Todo es ficticio. Tú misma guardas las apariencias porque de sobra sabes las tentaciones que tú misma has tenido. ¿De qué te diferencias de Germán?

-Yo, ¿tentaciones? Me dejas pasmada.

-Sabes que digo la verdad. Si no has dado nunca un paso más allá fue por tu cobardía o, te recuerdo la historia con tu profesor de matemáticas, Paloma…

-No pasó nada y no me digas que soy una cobarde, Gisela.

-Sí, lo eres. Desde pequeña lo has sido. Siempre te has amparado en mí y yo te he ayudado aunque…, flaco favor te he hecho.

-¿Por qué dices eso ahora?

-Si yo no te hubiera ayudado, ahora serías más fuerte porque cuando yo falte, ¿qué va a ser de ti?

-No digas bobadas.

-No digo bobadas, Paloma. Alguna vez en la vida hemos de enfrentarnos a la verdad y dejar las mentiras.

-Hoy estás deprimida y todo lo ves mal, Gisela.

-Tal vez, pero no hay mal que por bien no venga. He de ser fuerte y enfrentarme a mis fantasmas antes de que sea tarde.

-¡Por Dios, Gisela!

-¿Por qué te engañas, Paloma? Me estoy muriendo.

-¿De dónde te sacas eso?

-Ayer te escuché hablar con el doctor Márquez… Apenas dos semanas. Además, cada día siento que se me va un trozo de mí.

-Mientras hay vida…

-Para mí no hay esperanza, Paloma… ¿Me perdonas?

-¿Qué quieres que te perdone, ahora, Gisela? Me parece que me voy a ir, vale…

-Mírame a los ojos y dime que lo has sabido siempre.

-Que he sabido, ¿el qué, Gisela? Sé lo que tengo que saber de ti. Eres buena persona, siempre has pensado en los demás antes que en ti, has fracasado en todas tus relaciones amorosas por tu manera de ser y eso nunca lo has admitido… Ves cómo sé todo…

-Entonces, ¿me perdonas?


Paloma miró a Gisela con toda la ternura que era capaz. Ella era su mejor amiga y de siempre supo que Gisela era distinta a las otras chicas. Pero era su amiga, la apreciaba de verdad, y valoró sobremanera los esfuerzos que siempre hizo para que no se la notara. Se refugiaba inocentemente en que no aguantaba a los hombres que todos eran iguales, que la engañaban; todo mentira… A Paloma se la escapó una sonrisa amarga. ¡Pobrecilla!, menudo sufrimiento toda la vida, pensó, porque aunque el mundo avance, la sociedad evolucione, aún hay mucha gente que le cuesta admitir que es diferente al resto y, Gisela, nunca quiso ser distinta. Prefirió mentirse a admitir que era lesbiana y que su amor por Paloma, fue lo más grande que sintió Gisela.


-Sí, te perdono pesada. No sé lo que te he de perdonar, pero yo perdono para que te quedes tranquila. Cierra los ojos, anda, y descansa. Luego vuelvo, cielo.

Gisela vio marchar a Paloma y de entre sus labios se escapó “Hasta siempre, mi amor”

2 comentarios:

Victoriana Díaz dijo...

Paloma el relato que hoy nos ofreces ha sido muy real hasta hace poco.
Ahora las mentes estan más abiertas pero antaño estos temas estaban tan mal vistos que esos amores permanecian ocultos hasta el fin de los días.
Mi felicitación por tocar este tema, seguro que aún sigue siendo tabú, espero que para pocos.
UN ABRAZO

mariola dijo...

Me ha gustado el relato, muy tierno al final. Es cierto que vamos avanzando en estos temas de homosexualidad, pero creo que casos como éste aún existen hoy en día y es muy triste amar a alguien en silencio toda la vida como este personaje.
Un abrazo.