viernes, 9 de mayo de 2008

TACÓN DE AGUJA

El taconeo de sus zapatos sobre el suelo de mármol traventino, le hizo pensar en cubitos de hielo al caer en un vaso de güisqui.

¡Qué mejor mezcla! El tacón de aguja y el sabor fuerte y áspero del alcohol.

Esperó sentado en el sillón frente a la puerta mientras bebía y fumaba un Habanos. El humo cargaba el ambiente y eso le gustaba, el olor le excitaba y la espera ponía a punto su deseo.

Bajó la intensidad de la luz para relajarse mejor y concentrarse en su objetivo.

Nada distraía su pensamiento; además, el entorno hacía proclive dejarse llevar por el descanso.

Nuevamente el tacón de aguja, movido por el pie de una mujer, interrumpió el silencio, acelerando sus sensaciones.

Tragó saliva tomando, a continuación, otro sorbo de güisqui…

Adivinaba como aparecería en el umbral: se recostaría en el marco de la puerta a contemplarle largamente, no moviendo ninguna parte de su cuerpo para que él se recreara y empapara de toda curva, línea o cicatriz.

Después con paso muy, muy corto, avanzaría hacia él...

Desabrochó un par de botones de la camisa. Tenía demasiado calor, necesitaba un poco de aire. Luego, dio una profunda calada al cigarrillo y bajó los párpados pues el humo era denso y le cegaba.

Sintió cerca su aroma y comenzó a rozar su piel..., palmo a palmo, subió la mano.

Lo que más gozaba era con ese choque lento y pausado, parándose en algún rincón de la anatomía femenina, esa que ella tan bien conservaba exclusivamente para mero placer de él.

Suspiró y siguió el juego...

Ella se movió hasta que su ombligo tocó la nariz varonil y él, atrayéndola, apretó su boca contra esa piel de seda.

Sintió una sed descontrolada y parando, dio un trago a la copa.

Con la boca fresca y el líquido en ella, dejó caer cada gota por el torso de la mujer. Ésta, se estremeció juntándose aún más…

-Ramón ¿llamaste al fontanero para que viniera a arreglar el grifo?

“¡Diosss!, siempre hace lo mismo...”.

Una voz desde la cocina reclamaba a Ramón y éste, maldiciendo, apartó la almohada que abrazaba y se levantó de la cama.

¡Buen fin de semana con una sonrisa!

7 comentarios:

Jaume Canals Lanacemia dijo...

Aun tuvo suerte, pues después de llamar al fontanero paso por la cocina y se la llevo a la cama para recrearse no tan solo en pensamientos.

mahiakeff dijo...

Jejejeje... a quien no le ha pasado.
Maestra: excelente prosa. Agarra. Este... me refiero a que toma la conciencia de uno, no se vaya a pensar otra cosa. Jejeje...
saludos

M.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Bon día Jaume... Estoy tan dormida que sólo te puedo dar las gracias.
Jó es lunes.
Un besin

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Maiha... Gracias por tu sonrisa y por tu visita.
Un besillo

josé javier dijo...

¿Escribes lo que piensas o piensas lo que escribes? Es un placer que nos leamos. Un beso. J.J.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Buenas tardes José Javier. Lo que me preguntas es mi secreto, vamos como un secreto de estado, jajaja.
Gracias por tu visita

lanobil, dijo...

Espero que su mujer fuese la protagonista del sueño, y que no acabara participando el fontanero..Es broma. Un buen relato.
Me alegro que te guste tanto Sevilla.
Un saludo y espero que puedas visitarme.