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martes, 6 de mayo de 2008

TRES REYES

Marcial, Celeste y Teodoro parecen los tres reyes magos si no fuera porque estamos en el siglo XXI y, lo más importante, hoy ya nadie cree ni en cuentos, ni magia ni en casi nada, menos ellos . Van sorteando coches por el asfalto en busca de un juego para animar sin duda su falta de otros horizontes. Son tres seres de lo más variopinto, poco comunes y muy distintos entre sí. Sus edades ya son contrapuestas; mientras Marcial rondará los setenta, Celeste no creo que tenga los cincuenta y Teodoro unos veintitrés aproximadamente.
El que lleva la voz cantante es Marcial, se ve en él, hombre experimentado de ancho mundo aunque de bolsillo bastante estrecho más que nada por su camisa, el cuello es casi transparente de tantas frotadas sufridas.

Celeste, es el reflexivo, medita mientras le hablan, asiente concentrado a la voz de Marcial, al final, destilada la palabra, fluye por su boca el pensamiento encajado, sereno y conciso, excluido cualquier adorno innecesario.

El joven Teodoro, según le miras sientes aflorar la ternura a tu piel. Con sus grandes ojos, bien abiertos para no perder ni un detalle, escucha habido de información, de ganas de extender sus alas a otras experiencias aunque estas no le sean permitidas vivirlas, las vive en la historia de los demás. La naturaleza negó que su cuerpo y mente se desarrollaran como las de otros, sin embargo la fuerza de voluntad, las ansias de vivir, la necesidad de sentir y la compañía de Marcial y Celeste han hecho de Teodoro un limitado social muy activo y mucho más vivo que otros que tienen todas las capacidades desarrolladas al cien por cien.

Marcial prepara un viaje a Gibraltar, tierra de nadie según él; Teodoro quiere explorar los pasadizos secretos que hay debajo de los edificios, un día lo oyó en la televisión.

El viaje es caro, muchas horas de autocar y al menos necesitarán una semana para conocer bien aquello. La pensión de Marcial son treinta y dos mil pesetas, Celeste está en paro, sólo quedan dos meses por cobrar, después Dios dirá que pasará y Teodoro tiene un subsidio de veinticinco mil pesetas por ser huérfano; éstas, son todas sus pertenencias.Cuando Marcial acaba de hablar, toma la palabra Celeste que con un profundo suspiro sentencia:
-Ya lo tengo. Vamos a la biblioteca
-¿A qué?- espeta Teodoro.
-A por libros de Gibraltar.
-¿Para qué?- pregunta Marcial.
-Ir, no podemos ir, pero sí con la imaginación y con el saber. Es gratis, tíos, no me pongáis esas caras de decepción e incredulidad. ¡Venga! Levantaros y vamos.
Con paso decidido, los tres reyes magos sin magia, sin dinero pero con ilusión y ganas de todo, se van en busca de Gibraltar, tierra de nadie… Según Marcial, claro.

3 comentarios:

WILHEMINA QUEEN dijo...

SI supieras la alegría que me das, la ilusión y la fantasía que me plantas en el corazón con cada relato!!!!!!!!!


mil besos!

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Buenos días Wilhe, tus palabras son un regalo aunque suene a cursi. Cada lectura vuestra, cada comentario dejado, pienso que alguien se interesó por mi escrito y me ayuda a seguir inventando. A veces acierto y otras no, pero es que la diana es así.
Un besote grande

Jaume Canals Lanacemia dijo...

Se nota que hay muchos "nadie".