jueves, 10 de diciembre de 2009

HELENA, MUJER DE FUEGO

"Es más fácil negar las cosas que enterarse de ellas"Mariano José de Larra.
Hécuba reposaba en su lecho, el embarazo hizo de ella una mujer débil.
Desde aquel sueño que tuvo en el cual daba a luz a una antorcha que incendiaba Troya, el descanso relajado desapareció.
Aquella premonición tiempo después, fue tomado como mal presagio y su carácter se enturbió pues su amado esposo indicó la muerte del niño nada más que naciera. A los primeros síntomas de parto huyó para salvar al bebé; dejó al recién nacido abandonado en el monte Ida. Unos pastores recogieron a la criatura haciendo de él su hijo adoptivo.
Los años transcurrieron y Paris acudió a unos juegos funerarios en Troya donde Casandra, la profetisa, reconoció al hermano perdido; Príamo, feliz, por encontrar al hijo perdido, le restituyó al lugar que le pertenecía.
Un buen día, Paris fue elegido como arbitro para seleccionar a la diosa más hermosa.
Tres eran las candidatas: Hera, Atenea y Afrodita. Cada una dio a su juez un presente sin embargo, él se decantó por el que le parecía más sugestivo y este era el de Afrodita, que le prometía el amor de la mujer más hermosa de la tierra.Helena, reina de Esparta, ignorante sobre la nube de fuego que se avecindaba, paseaba su hermosura ante los ojos de su esposo Menelao.
Paris llegó a Esparta con la estrategia calculada y sedujo a Helena mientras el cónyuge de ésta se hallaba en Creta para asistir a unos funerales; no sólo se conformó con raptar a la beldad sino además, saqueó a su paso cuantas riquezas pudo y llegando a Troya vivieron años felices haciendo caso omiso a los reclamos troyanos. Meneo desesperado ante su impotencia, solicitó ayuda de los príncipes griegos y así, poder vengar su honor y el de toda Grecia.
Diez años de duras batallas, en las cuales en una de ellas, Paris salió ileso gracias a la ayuda de Afrodita, que le envolvió en una nube, sin embargo murió en manos de una flecha envenenada.
La bella viuda desposó con otro hermano de Paris provocando los celos de Heleno, su cuñado, y éste ante el despecho, revelos a los griegos como tomar Troya. Fue entonces cuando Helena tomó parte activa para la caída y destrucción de la poderosa ciudad que una vez fue conocida como la dueña de Asia.
La tradición cuenta que Meneleo perdonó a su esposa y ésta en gratitud, se convirtió en ejemplo de todas las virtudes domesticas, terminando su recuerdo en que fue divinizada e inmortalizada.
Epílogo:
Clara está cansada, ha sido un día duro; su único pensamiento es llegar a casa. La mesa es un hervidero de papeles emborronados de notas que ya no tienen importancia. Suspira aliviada y feliz mientras apaga la luz cuando el teléfono suena; un gesto hosco no le hace olvidar su profesionalidad.
-Prismus y asosociados¿En qué podemos ayudarle?
-Buenas noches, deseaba abrir una cuenta con ustedes.
-Por supuesto. Permítame que me presente, soy Clara Fernández ¿me facilita su
nombre por favor?
-Elena Garcia Ruiz.
-¿Elena con h o sin ella?
-Señorita, sepa usted, que Elena ha sido y es sin h.
-Disculpe señora Garcia ¿conoce a Helena de Troya?
-Conozco al caballo de Troya, un restaurante magnifico y sé quien es ElenaGarcia ¿me abre la cuenta sí o no?
-Por supuesto, ahora mismo.

4 comentarios:

calamanda dijo...

Está muy bien y como siempre un
placer pasar por aquí...ya casi
Navidad...

Saludos.
Un beso.

santiago dijo...

hacía tiempo que no te leía, y como siempre estas en forma.
Un abrazo y un placer saludarte

Albino dijo...

Bonito contraste entre la historia y el desenlace.
Feliz Navidad

MarianGardi dijo...

¡Eres Genial!
Todo lo que sale de tus letras es bueno.